PELLIZCOS DE LA COSTA BLANCA: NOVELDA (EL INTERIOR DE ALICANTE)


Durante nuestra estancia en tierras alicantinas decidimos, además de curiosear por maravillosas playas y calas, adentrarnos en el interior de la provincia para conocer que no todo en Alicante es precisamente costa. Hay lugares que merecen un espacio en nuestro blog, ya que no son muy conocidos pero que tienen un atractivo muy especial. Uno de estos puntos se sitúa en las faldas del monte de La Mola, bajo una antigua fortaleza árabe, y un espectacular santuario, el de Santa María Magdalena. Hablemos pues de la localidad de Novelda.

Fue el pasado 29 de Junio, domingo, cuando decidimos dirigirnos hacia Novelda. Poco o nada conocíamos de la localidad, nos habían comentado que había un santuario bastante llamativo y que podría hacernos recordar la Sagrada Familia de Barcelona. Partimos desde Torrevieja, donde nos encontrábamos aquellos días. Cogimos la AP-7 dirección Elche/Alicante, para incorporarnos posteriormente a la A-7 por la que viajamos durante 10 kms hasta llegar prácticamente a Elche (sin adentrarnos en la ciudad), desviándonos dirección a Aspe. En poco más de media hora nos plantamos en Novelda. Es fácil diferenciar la parte histórica y central de la ciudad de la parte moderna. Llegamos gracias a los indicadores (Centro Ciudad) a lo más profundo del lugar, y ciertamente no tuvimos problema alguno para aparcar. Para dar referencias aparcamos justo en la calle que da la espalda a lo que después comprobamos que es el Casino desde 1888 (calle Virgen de los Desamparados).

Recuerdo que salimos del coche y a pesar del calor que hizo aquel fin de semana se podía pasear con total tranquilidad por las zonas en las que el sol no desplegaba todo su poderío. Sólo con una primera impresión, la ciudad me aportó una mezcla de tranquilidad y de buenas vibraciones que hizo realmente agradable mi estancia en aquel lugar y bastante apacible el paseo que dimos hasta llegar a la plaza principal. Atravesamos la avenida principal de Novelda, en ese trozo llamada calle Travessia, para situarnos en la misma plaza. La tranquilidad era ya relativa, pues nos encontramos con que la gente iba vestida de gala en dirección a la misma plaza a la que nos dirigimos nosotros, y una vez allí, nos dimos cuenta de que se estaba dando una misa en el interior de la impecable Parroquia de San Pedro, del siglo XVI, aunque posteriormente reformada.

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Un púlpito de gente fue acercándose hasta el lugar hasta casi llenar la agradable plazoleta en la que se encontraba además de la parroquia, el Ayuntamiento, que presidía la plaza con un hermoso edificio decorado con banderas de la ciudad, de la provincia y de la Comunidad Valenciana.

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Nos encontrábamos en la Plaza de España, y una bandera española ahondaba también en la casa consistorial. Obviamente algo se estaba celebrando en la ciudad. Indagamos, y descubrimos que nos encontrábamos en plena “Vereda”, fiesta que se celebra entre el 26 y 30 de Junio, y en la que, entre otras cosas, se eligen las damas y la reina que presidirán las fiestas patronales durante los días posteriores al grande, el 22 de Julio. Famosos por cierto son, los desfiles de moros y cristianos que se celebran entre los días 21 y 23 de Julio en honor a la patrona, Santa María Magdalena.

Tras disfrutar un buen rato del jolgorio que había en la plaza, nos dispusimos a marchar hacia el coche de nuevo por la calle Travessia en dirección a la que pasa a denominarse calle Emilio Castelar para llegar al imponente edificio que representa el Casino. Es un Casino en toda regla, nada tiene que envidiar a otros edificios que desempeñan la función real de casino en importantes ciudades españolas. Montones de ancianos aguardaban amables en mesas que se amontonaban a ambos lados de la entrada del edificio, que además era envuelto por un magnífico jardín en el que algunos niños jugaban.

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Recuerdo, como dije antes, que el edificio data del 1888 y actualmente ocupa una función más cultural que recreativa, aunque las muchas personas que pasaban allí el tiempo parecían disfrutar de lo lindo, unas gracias a las cartas y otras, gracias al dominó. Hermoso fue el paseo por los jardines del casino, hasta que dimos por completo la vuelta al edificio para salir por la misma puerta por la que habíamos entrado.

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Novelda (11)Además tuvimos la oportunidad de contemplar el interior. Varias salas del edificio nos mostraron la plenitud artística de un renacimiento intelectual  que había en el país a finales del siglo XIX, y es que nuestro país ha podido estar exento de muchas cosas, pero artistas siempre ha tenido, tiene y tendrá. Para muestra, paredes, techos y mobiliario original que se muestra en lo que casi se puede denominar palacio, el Casino de Novelda.

 

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Tras esto nos dirigimos hacia el coche para ascender hasta el cerro de La Mola, donde encontraríamos la fortaleza árabe, y lo más esperado del día, el Santuario de Santa María Magdalena.

Tres kilómetros separan el centro de la localidad del santuario. No tuvimos ningún problema para llegar, pues está señalizado en cada rotonda por significar el monumento más emblemático de la ciudad, y obviamente, el que más turistas atrae. Subimos la pendiente rebasando a varios ciclistas y corredores que se dirigían hacia el punto más alto.

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Comenzamos a visualizar una construcción típica mudéjar que en un primer impacto me recordó a la estructura que muestra La Alhambra de Granada una vez que se ve de lejos; es algo incomparable, pero en cuanto a estructura tiene similitudes. Prácticamente a la par empezaba a asomar la bella construcción que superaría incluso las expectativas que había creado en nosotros.

Novelda (17)Dejamos el coche en un lugar habilitado para ello y marchamos apenas cuarenta metros hasta plantarnos en los pies del Santuario de Santa María Magdalena. Magnífico. Los detalles de la fachada eran recurrentes y propios de una auténtica maravilla. Los picos que mostraba en su cara frontal confirmaban el rumor. Era cierto que la construcción recuerda de manera sobresaliente a la Catedral de la Sagrada Familia de Barcelona, cosa que no es casual. Pronto supimos que uno de los discípulos de Gaudí, creador de la catedral de Barcelona, fue el autor del asombroso edificio ante el cual nos encontrábamos. Hablo de José Salas, que se inspiró en su maestro para crear la moderna estructura que hoy da cobijo a la virgen de Santa María Magdalena. Alguna pareja, alguna familia, algunos jóvenes contemplábamos las maravillosas vistas que se divisaban desde la zona dónde nos encontrábamos. Eran casi las 21.00, el sol empezaba a esconderse y una dulce brisa parecía recorrer nuestros rostros para convertir el momento en perfecto. Por lo que pude sentir, aquel enclave desprendía algo diferente: una paz indescriptible. Sin embargo, era hora de marchar.

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Descendimos de nuevo hacia nuestro coche, que nos conduciría hasta un nuevo destino, la ciudad de Alicante, de la que nos separaban tan sólo 24 kms.

Hasta pronto Novelda!