GALICIA, TIERRA DE MISTERIO Y TRADICIÓN… PARTE I


ANTES DE NADA…

Antes de nada me gustaría poner en conocimiento de todos la posibilidad que tuvimos (gracias a Ángel, como posteriormente cuento) de realizar las visitas guiadas que hay organizadas en la ciudad de La Coruña por el ayuntamiento y mediante las que diversos personajes históricos resucitan para contarnos la historia de la ciudad. Especial mención merece el historiador Suso Martínez que encarna a todos estos personajes. Tanto Xoan Fernández de Andeiro, como Mil Espane o Don Fiz de Cotovelo nos rogaron que habláramos de ellos y de sus andanzas una vez que regresáramos a nuestras tierras, y en su honor, no vamos a faltar a nuestra palabra…

LA CORUÑA, DÍA 1: TOMA DE CONTACTO CON LA VILLA

Reservamos nuestra estancia en tierras gallegas, concretamente coruñesas, con bastante antelación. Teníamos unos días tras el puente de diciembre que se celebra en España correspondiendo al día de la Constitución y al día de la Virgen de la Inmaculada, y al quedarnos con pocas ideas en mente sobre dónde ir, nos pareció un plan a tener en cuenta el que tuvieron unos familiares muy cercanos. Aprovecho de antemano para agradecer públicamente los cinco maravillosos días que pasamos en aquellas misteriosas y fascinantes tierras con ellos. En especial, agradezco a Ángel el conjunto de ideas que tuvo y algunas de las visitas que, por sorpresa para nosotros, ya había reservado. Tan grata sorpresa como fascinación nos produjeron las visitas guiadas que nos ofrecía el historiador gallego Suso Martínez, dignas de mención y aprobación (rebosaba la sabiduría y cultura de un gran catedrático, el entusiasmo y la fuerza de un gran actor y el conocimiento e ilusión de una persona de la tierra que expone a través de acontecimientos, reales y místicos, las ideas de un pueblo y una tierra que parecen estar por momentos embrujados y consiguen, en unos instantes, embrujar al visitante de esta tierra misteriosa).

Como decía, cuando reservamos estancia, teníamos a favor la magnífica idea de contemplar por fin tierras gallegas a fondo, ya que disponíamos de cinco días completos, pero teníamos en contra la incertidumbre de los fenómenos atmosféricos que se dan en estas fechas por aquellas zonas… La certeza de que tendríamos nubes y agua por todos lados era casi completa, cosa típica de Galicia, según teníamos entendido… Como explicaré posteriormente, nos equivocamos rotundamente.

Nuestra llegada tuvo lugar el viernes 6 de diciembre del pasado año. Partíamos de lo más profundo de la península dejando atrás niebla, frío y nieve incluso al pasar por algunas de las cordilleras que atravesábamos. Partimos pronto y en aproximadamente cinco horas (con parada en el precioso pueblo de Tordesillas para proveernos de un hermoso desayuno) estábamos en La Coruña. El hotel Meliá María Pita nos esperaba sobre las playas de Orzán y Riazor para darnos cobijo durante las próximas cinco noches. El hotel de diez, totalmente aconsejable. La posición de las habitaciones me dejaron noqueado. Dábamos literalmente al mar, la brisa del Atlántico pegaba directamente en nuestros rostros y el sonido de las olas se sentía totalmente desde arriba. A uno de los miembros de nuestro pequeño grupo le producía algo de inquietud el escuchar las olas tocando casi la puerta de nuestro hotel, pero a mí me parecía maravilloso.

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Llegamos a la hora de la comida y en 500 kilómetros la meteorología cambió trasladándonos a la primavera y mostrándonos un cielo azul casi por completo con una temperatura que se acercaba a los 20 grados (en pleno diciembre, reitero).

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Sinceramente, no esperaba mucho de La Coruña. Me informé vagamente del contenido cultural que podría aportarnos la ciudad y las expectativas fueron rebasadas totalmente. Desde el primer momento, me empezaron a embrujar las calles que divergían en torno a la maravillosa Plaza de María Pita, donde un deslumbrante edificio correspondiente al ayuntamiento presidía con gran gala como dándonos la bienvenida a la ciudad.

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Comimos en una de las muchas tabernas que había en los soportales rodeando la plaza. Empezamos probando un plato típico de la tierra como es el raxo con patatas (y es que una vez más recuerdo que para mí, la gastronomía de los lugares que visito es un atractivo más que, sin duda, necesito conocer). Nada más que comentar sobre el primer sitio en el que comimos. Un aprobado puede ser merecida nota para el lugar, ya que el servicio no era gran cosa y la comida tampoco era espectacular.

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Por la tarde descansamos un poco tras pasear por algunas de las callejuelas del casco antiguo y por el paseo marítimo que daba prácticamente a la puerta de nuestro hotel. Tras contemplar la maravillosa brisa atlántica que rociaba nuestros cuerpos decidimos descansar (casi a petición de nuestros compañeros de viaje) para disponernos a acudir a lo que nuestro querido Ángel había planeado de antemano, la visita guiada nocturna de la villa de mano de un personaje histórico que había resucitado por unas horas para mostrarnos la parte más antigua y bonita de La Coruña.

El coruñés Xoan Fernández de Andeiro, personaje relevante del siglo XIV no sólo en Galicia, sino también en Castilla y especialmente en Portugal (investiguen por qué, es muy curioso), tomó vida, como dije anteriormente, para contarnos durante aproximadamente hora y media hechos que se produjeron durante su mandato en La Coruña, con levantamientos incluidos, y de paso, aprovechó para mostrarnos las maravillosas callejuelas pertenecientes a la vieja ciudad de A Coruña, puerta del Atlántico. Comenzó también a darnos algunas de las pinceladas de la superstición y tradición que desde los tiempos del Conde de Oren (Xoan Fernández de Andeiro) hasta hoy perviven en las peculiares y maravillosas gentes del lugar.

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Y es que, tengo que subrayar que los gallegos me parecieron gente honrada, amable, y honesta porque cuentan las cosas como las sienten y no para mostrar al viajero cosas maravillosas del lugar, sino porque así las sienten en lo más profundo de su corazón. Para ejemplo recalco de nuevo a la persona que tomó el papel del Conde de Orén, el historiador Suso Martínez. La visita la catalogo simplemente de magnífica. Mi asombro llegó por completo cuando Ángel nos confirmó que la visita fue gratuita, simplemente tuvo que facilitar sus datos y el número de personas que asistiríamos a dicha visita al Ayuntamiento de A Coruña. Xoan Fernández de Andeiro, el Conde de Orén, insistió en varias ocasiones en que no faltáramos a la visita que a la mañana siguiente, otro importante personaje gallego mostraría en torno a la Torre de Hércules.

La noche acabó y no puedo poner una nota inferior al 10 respecto a nuestro primer día en tierras galaicas. Esa noche no eché la cortina, me dormí escuchando el rumor de las olas y me desperté con los primeros rayos de sol que se reflejaban en el Cantábrico. Me entusiasmó el pensar que todavía me quedaban cuatro amaneceres que contemplar desde la ventana que reposaba sobre el Atlántico.

 

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CORUÑA, DÍA 2: PROFUNDIZANDO EN LA HISTORIA Y TRADICIONES CELTAS

El sábado 7 de Diciembre, tras un grandioso desayuno que nos ofreció el Hotel Meliá María Pita, nos dirigimos, con prisa, pues llegábamos justos a los pies de la Torre de Hércules, a nuestra segunda visita. ¿Quién sería el personaje histórico que nos mostraría las raíces de lo que es la actual Galicia?

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corunaMil Espane era tal personaje (y lo mejor y más sorprendente es que Suso Martínez volvía a encarnar el personaje). La vestimenta era curiosísima. Gracias a lo que Mil Espane nos iba contando, me transportaba hacia lo místico y lo mágico de la civilización celta. Lo más curioso era todo lo que hablaba del más allá, del mundo de los muertos y de la delgada línea que separa ambos mundos, el de los vivos y el de los muertos. Mil nos contó que “su abuelo”, Breogán, rey de Brigantia (actual Coruña) construyó la Torre de Hércules para divisar en el horizonte una delgada línea verde que correspondía a la costa irlandesa. Supimos gracias a sus relatos que concretamente un día de Samaín de hace siglos, Mil conquistó la gran Irlanda. A parte de este gran acontecimiento nos habló sobre una misteriosa puerta que se encuentra situada a los pies de la propia Torre y que es conocida como “la puerta al más allá“. Hay que tener especial cuidado con sobrepasarla, especialmente el día de los difuntos (1 de Noviembre), ya que ese día la línea es más delgada que en ningún otro momento y en cualquier instante puede confundir si uno está dentro del mundo de los vivos o si lo está dentro del de los muertos, nos sugería el guerrero. Para completar la visita, Mil Espane nos llevó frente a los acantilados del Mare Tenebrossum (actual Atlántico), según cuentan, frontera antes del más allá, o como el propio nieto de Breogán nos explicaba, lanzadera directa hacia el Alén.

Finalizamos la magnífica escenificación de Suso Martínez, rogándole el poder asistir a otra de las visitas que se hacían ese mismo día, esa misma noche en el Cementerio de San Amaro, el cementerio de la ciudad. Tuvimos que rogar porque para esta visita había lista de espera (máximo de 30 personas), y más concretamente esa noche, ya que se llegaba a la visita número 1000 al cementerio desde que unos meses antes se empezaron a organizar estas visitas.

Tras las maravillas que Mil Espane nos mostró, no pudimos hacer otra cosa que poner a punto nuestro cuerpo con una estupenda comida, esta vez sí, en un restaurante que nos resultó de una excelente calidad. El restaurante, prácticamente en el Paseo marítimo (concretamente en la calle Comandante Fontanes nº1), se llama “Comer y picar”. Degustamos unas excelentes zamburiñas, y unos estupendos pescados de segundo recién cogidos del Atlántico, entre los que no faltaron fritos de cigala. Para comer en este restaurante, es aconsejable realizar una reserva, y más aún si se desea consumir el menú degustación, ya que puede ser que al pedirlo allí directamente, no tengan la suficiente cantidad de algunos productos.

http://www.comerypicar.com/

A las 21.00 horas despertaba en el Cementerio de San Amaro, situado frente al mar y que forma parte de la Asociación Europea de Cementerios Singulares. Primeramente me gustaría comentar quién fue San Amaro (o San Mauro), que por cierto, estuvo en vida en el más allá, en el paraíso terrenal. Otro de los personajes históricos, nuevamente encarnado por Suso, que nos hablaría de temas “políticamente incorrectos”. Nos hablaría del más allá en un paseo por el cementerio que nos puso los pelos como escarpias pero que resultó una experiencia inolvidable. Se nos habló de difuntos y personas allí enterradas, entre ellos, escritores y políticos de renombre, de familias pudientes y, especialmente, recuerdo el acontecimiento que protagonizó un niño al intentar salvar a una mujer en la playa de Orzán, que tantas vidas ha arrebatado, junto a la de Riazor, y que allí está enterrado. Para finalizar el paseo, Don Fiz de Cotovelo, el alma en pena que encabezaba la visita, nos afirmó que formábamos parte de la Santa Compaña o procesión de muertos que vagaba en aquel momento por el cementerio. ¡¡Simplemente mágico!! Inolvidable, sin duda. Gracias de nuevo, Ángel.

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Para hacer la reserva de esta, o alguna de las anteriores visitas os dejo un enlace que os será de gran ayuda:

http://www.turismocoruna.com/web/corTurServer.php?idSecweb=97&idInfo=556&idCategoria=240

Finalizamos nuestro segundo día en Brigantia… perdón, en La Coruña, con una cena en plan tapeo en la tasca O Tarabelo (por las calles del centro podéis encontrar centenares de bares de tapas a muy buen precio y bastante buena calidad) en la que probamos otra delicia gallega: la zorza,  y regresamos a descansar a nuestro magnífico hotel.