Para comer en Cala’n Porter (Menorca)


Como he dicho en muchas ocasiones uno de los atractivos de viajar es, sin duda, conocer la gastronomía del lugar al que nos dirigimos. En mi opinión viajar a cualquier lugar y no comer platos típicos de la tierra, no me parece viajar plenamente. Para ello os voy a aconsejar varios sitios a los que he tenido la fortuna de ir y que estoy seguro os serán de gran ayuda.

Si queréis probar uno de los platos típicos por excelencia de la isla, no podéis dejar de ir al restaurante La Vela. Allí pedid una buena caldereta y por un precio bastante bueno podréis probar la mejor que yo he comido en toda la isla.

Otro de los sitios donde merece la pena comer es el Bar Pons. Bien ubicado y con un servicio súper personalizado podréis desde tomar una cervecita o un refresco con un pinchito de paella hasta comer las mejores gambas menorquinas o una más que notable caldereta. La tarta de queso no recomiendo dejarla escapar… pocas he probado tan buenas.

La Palette es otro de los lugares donde queda demostrado que en Menorca, a parte de buenas gambas, gambones, langosta y demás marisco se come también muy buena carne (de ternera en concreto). Y es que un buen bistec no nos hace mal a nadie nunca… Sobre todo si viene ofrecido por un excelente servicio y un acogedor lugar.

Aunque, en mi opinión no lo sea tanto como los otros, también es recomendable el restaurante Club Menorca. Si lo que quieres es una velada con tu pareja y cenar considerablemente bien contemplando las mejores vistas de Cala’n Porter este es el restaurante ideal.  Hay variedad, es un sitio precioso desde el cual se divisa la cala por completo. En cuanto a la relación calidad-precio sinceramente… se paga el bello lugar donde se come o se cena. La comida no es lo mejor del restaurante.

Mención especial merece el sitio por antonomasia no solo de Cala’n Porter sino de la isla entera, La Cova d’en Xoroi. Véase en la entrada dedicada exclusivamente al sitio, lo merece.

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Datos de interés Menorca


Hay que tener en cuenta que la situación de Cala’n Porter es bastante buena. Las dos ciudades mas importantes de Menorca son Mahón y Ciudadella. La primera es la capital de la isla y está situada en la costa este de la misma. Por el contrario, Ciudadella, quizás más turística que la capital desde el punto de vista cultural, está situada en la zona norte de la costa occidental de Menorca. Prácticamente podemos decir que están situadas cada una en una punta (cierto es que la isla no tiene de largo más de 35 kms en su parte más larga, en la más ancha no supera los 30). Cala’n Porter,  por su parte se encuentra en la parte meridional (sur) de la isla inclinada hacia el este, lo que la acerca más a la capital, Mahón, dejándola de ésta a una distancia de unos 15 kms. Ciudadella queda más alejada, a cerca de 30 kms por carretera.

Mapa Menorca

El aeropuerto queda situado a unos 8 kms de Mahón hacia el interior, dejando a unos 20 kms Cala’n Porter, menos de 20 € en taxi. El trayecto dura no más de 20 minutos.  En cuanto al transporte público habría que decir que no es uno de los fuertes de la isla. Sale un autobús cada media hora aproximadamente desde el aeropuerto hasta Mahón y de allí habría que coger otro hasta nuestro destino,  Cala’n Porter.  Menorca no es el mejor destino si nos queremos mover en transporte publico. Lo más aconsejable para conocer la isla es alquilar un coche en el mismo aeropuerto, donde hay oficinas de las principales empresas de alquiler de coches y moverse por la isla sencillamente. En los hoteles también te proporcionan todo lo necesario para contactar con un comercial de cualquiera de estas compañías, el cual se acerca hasta el mismo hotel para realizar el arrendamiento.  Puede salir por un precio inferior a 30 € el día. Mi consejo es alojarse en un hotel bien localizado unos días, disfrutar de la cala y sus maravillas, descansar junto al paraíso que te rodea y alquilar un coche o incluso una motocicleta (por menos de 25 € al día) para disponerte a conocer el resto de la isla, otras maravillosas calas, Ciudadella, una bella localidad,  famosa por sus fiestas y por su arraigada tradición y si da tiempo, Mahón (por ser la capital, realmente no tiene mucho encanto turístico-cultural, sí un importante puerto marítimo). Pero imprescindibles considero esos dos o tres días de descanso en la cala, bien al principio o bien al final. El resto de la isla se puede conocer en dos días como mucho, con lo cual simplemente alquilando el vehículo un par de días sería suficiente.

En cuanto a los precios,  no es una zona cara. Tampoco es excesivamente barata. Es típico el calzado (las avarcas), una especie de sandalias manufacturadas en la propia isla y de las cuales se sienten muy orgullosos los menorquines, las que antiguamente llevaban los payeses y que ahora están tan de moda que las hemos podido ver en diferentes miembros de la realeza. Los quesos también son de renombre, son buenos y no son caros. Son un gran souvenir para familiares y amigos. La oferta hostelera nos proporciona gran variedad.  Típicos restaurantes donde se pueden comer platos tradicionales de la isla como las gambas menorquinas y la langosta (caldereta) cocinada como ellos sólo saben hacerlo y buena carne de la tierra. Un gran menú finiquitado con una típica tarta de queso mahonés, por supuesto.  Todo con un buen vino de la tierra puede salir como muchísimo por 30 € por persona, algo que no es desproporcionado con lo que nos encontramos en ciudades como Madrid o Barcelona.  Los precios son buenos. Si queremos reducir el presupuesto hay una amplia gama de restaurantes tanto italianos como de comida rápida, donde podemos comer por menos de 20-25 € dos personas.  En los chiringuitos de a pie de playa podemos comer desde platos típicos hasta hamburguesas o sándwiches por precios muy económicos si lo que queremos es no movernos de la playa en todo el dia. También podemos tomarnos una cervecita o un buen tinto de verano (exclusivo también de los menorquines) acompañado de un aperitivo y de la brisa del mar, tan sólo a unos metros de nosotros.

No hay problema de hurtos, robos o algo parecido.  Uno puede dejar las cosas tranquilamente en la playa mientras se da un baño adentrándose metros y metros en el mar e incluso ir a comer dejando nuestras cosas sin temor a que puedan desaparecer.

Es una estupenda zona para disfrutar de deportes como senderismo, bike y sobre todo snorkel. Uno mismo puede comprarse los utensilios y en la misma cala disfrutar de un agua tan claro que te permite divisar peces de diversas especies, incluso alguna que otra medusa en alguna ocasión y pequeñas porciones de corales si se bucea en zonas concretas. Te aconsejo que si tienes cámara de fotos sumergible o fundas útiles para sumergir tu cámara lo hagas porque es increíble la claridad con la que salen las fotos debajo de este agua.

Bajo el mar en Menorca

Menorca


Cala

Si como en algún lugar he escuchado y/o leído, existe el paraíso, sin duda tiene que estar en Menorca… Y es que la única palabra que podría definir a Menorca con argumentos suficientes es esa, paraíso. Para ser más preciso a la hora de hablar de la isla podría decir de Menorca que es un conjunto de paraísos que componen el paraíso. Y no exagero, os lo aseguro. Antes de viajar a Menorca, allá por el 2008, obviamente me informé sobre lo que me iba encontrar en aquella pequeña isla. Ciertamente iba buscando algo con encanto natural y en mi cabeza rondaban varias opciones. Ese encanto me lo podían proporcionar lugares como Ibiza, seria candidata a obtener mi visita en aquel momento o incluso alguna de las Islas Canarias. Sin embargo, el bullicio que por aquel entonces desprendía la Isla de Ibiza, o al menos aquello era la información que iba obteniendo, hizo que mi mente direccionase el objetivo hacia la tranquila isla de Menorca. Tengo que reconocer que por momentos, una vez contratado ya el viaje, tuve miedo de que aquella tranquilidad de la que me habían hablado que encontraría en la isla fuese excesiva. Es cierto que buscaba un destino tranquilo pero lo que tampoco quería era aburrirme al segundo día.

Con poca, o prácticamente ninguna información más cogí un establecimiento, en un lugar que no parecía muy conocido y por decirlo de alguna manera, me la jugué. Esta apuesta me llevó a uno de los rincones más bellos que aún hoy tengo en mi mente.

La zona que casi por azar elegí pertenece a la localidad de Alaior, un municipio conocido en la isla. Pero esta zona realmente está alejada del centro de la localidad. Hablo de Cala´n Porter…

Cala´n Porter es la zona turística de Alaior y no debe tener más de 1500-2000 habitantes en periodos no estivales.

Desde el aeropuerto de Menorca, pequeño eso sí, y sin apenas comercios ni oferta hostelera, lo más aconsejable es coger un taxi hasta Cala´n Porter. El taxi no supondrá más de 20 € y el trayecto inferior a 20 minutos, por carreteras convencionales. Muy convencionales, me atrevería a decir.

Una vez llegados a Cala´n Porter comprobaréis que “el pueblecito” se constituye en torno a una hermosísima y gran cala, y sobre la que se levanta el resto de edificaciones que allí se encuentran. Y vamos que si se levantan… De hecho al nivel del mar únicamente se encuentra un hotelito y varios restaurantes-chiringuitos. Para hacer cualquier otra cosa es necesario subir unas escaleras desde la misma cala que deben suponer casi un 30 % de desnivel (son realmente una pared) o dar un rodeo que tardaremos en trazar unos quince minutos a pie hasta situarnos en el núcleo de la zona turística de Cala´n Porter.

Aún recuerdo la primera vez que visualicé la playa de día… recuerdo perfectamente cómo mis pasos se alargaban no dando crédito del color que desprendía aquel mar tan azul turquesa como nunca antes había visto, y es que metro a metro ese color era casi más intenso… Mi cabeza, por su parte intentaba convencerme de que aquello no era posible, pero sí, lo era, era tan real como la blanquecina arena con aquellos granos tan inapreciables que llegaban hasta aquel mar de tan increíble belleza y color. Me pareció realmente estar en el paraíso.

En cuanto a playa jamás he visto nada igual para disfrutar del agua, de la arena y del sol, si el tiempo lo permite, que en verano suele ser así.

Pero no está aquí todo el poderío de Cala´n Porter… si fuese así no lo podría calificar como el paraíso…

La primera noche nos limitamos a pasear por la zona, subiendo eso sí, aquellos complicados escalones que obligatoriamente hay que escalar si queremos encontrar vida más allá de aquel hotelito a la orilla de la cala. Poco más hicimos además de comprobar que la gastronomía también era de nota, probando unas de las mejores gambas que he probado (gambas menorquinas) y demás marisco de la tierra (o más bien del mar). Comprobamos que había un gran número de turistas de nacionalidades sobre todo alemana e inglesa. La media de edad comprobamos que también era alta, aproximadamente de unos 50 años, lo que devolvió a mi mente aquellas primerizas dudas de haber ido a desembocar a un viaje, ya sin retorno, en el que el aburrimiento llamaría a nuestra puerta para acompañarnos desde el segundo o tercer día hasta el final del viaje. Afortunadamente estaba equivocado.

Cala´n Porter

Estando el segundo día en la playa se acercó una chica para darme una invitación (de consumición) de una “discoteca”. Tras explicarme brevemente cómo ir, nos dispusimos esa misma noche a caminar hacia el lugar. Es de remarcar que hasta el momento no utilizamos vehículo alguno. Tras 15 cómodos minutos de un precioso paseo entre grandes casas (casi mansiones algunas) y acercarnos a acantilados descomunalmente preciosos donde realizar magníficas instantáneas, llegamos a aquel sitio, el lugar que terminó de convencerme de estar realmente en el paraíso.

Llegamos a un sitio que era mucho más que discoteca… Y lo digo porque además de lugar de ocio nocturno, es museo de día, pues se puede visitar como cueva que es, y lugar chill-out ideal para contemplar el atardecer y anochecer más bonito que jamás he vivido. Como decía, es una cueva formada dentro de los acantilados que dan a parar al mar y sobre los que se han construido pequeñas plataformas perfectamente situadas para poder disfrutar sobre lo anteriormente descrito mientras uno se toma su correspondiente consumición. Sobre las 20.00 horas había un pequeño concierto acústico con un gran cantautor que tras aproximadamente 45 minutos daba paso a una genial música chillout que te transportaba a otra galaxia mientras el sol iba despidiéndonos para dejar a su vez paso a una discoteca nocturna en la que comprobamos, que aquella media de 50 años se convertía en una media de 30 y que de nuevo mis dudas de haber elegido aquel destino como viaje fueran disipadas totalmente.

Cova de´n Xoroi

A día de hoy, este lugar forma sin duda parte de los sitios donde pediría que me dejasen viajar si alguien me dijera que tan sólo me restan unas horas de vida.